La tarde en la que la madre de García Márquez fue a visitarlo y pedirle que la acompañara a vender la casa de sus abuelos maternos, el joven novelista gozaría de una experiencia que cambiaría radicalmente su modo de entender la literatura. La nostalgia lo derrotaría.

Mientras viajaban en tren, leía la famosa novela Luz de agosto, del escritor norteamericano William Faulkner. Sí, Luz de agosto, uno de los libros más importantes de la literatura estadounidense y que tanto influyó en el Boom Latinoamericano, es decir, en escritores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Juan Rulfo, entre otros.

Aquella novela, hace un viaje íntimo hacia los valores de una época donde el fanatismo religioso y el racismo predominan en la sociedad americana. Y claramente, logra la ilusión de una realidad tremenda, donde los colores y las imágenes tienen un sabor prehistórico, milenario, tan intensamente como lo es la belleza del Antiguo Testamento o los primeros días de la vida humana.

Lo bíblico, lo espiritual y lo religioso

Faulkner decidió convertirse en escritor, al ver como era el estilo de vida de Sherwood Anderson, quien sería uno de sus grandes amigos y con quien intercambiaría una buena cantidad de cartas, en la que ambos comparten puntos de vista para darle forma a sus narraciones.

En una de esas cartas, Faulkner hace referencia al modo en que la historia de Christmas, el protagonista de Luz de agosto, empieza a convertirse en una metáfora de la crucifixión de Cristo. De modo que al final concluye que resulta adecuado eliminar uno que otro pasaje bíblico, entre otras páginas, donde se establece una conexión directa con la vida de Cristo.

El resultado final, consistió en una obra donde brilla lo espiritual y donde los valores que rodean la muerte de Christmas pesan más que cualquier otra analogía. Solo un lector perspicaz logra entender lo que las imágenes desean transmitir, por ejemplo, cuando el protagonista regresa a la ciudad, sentado en el pescante de una carreta jalada por caballos.

La iluminación del sol y la belleza del atardecer traspasan a la mente del lector, sembrando un sentimiento único, acompañado de una prosa profunda, viva e intensa.

El mundo de Faulkner

Pero además de la historia de Christmas, que en esencia es la biografía de un hombre sometido a los valores religiosos y los prejuicios de una época, Faulkner exploró profundamente cuestiones relativas al corazón humano, teniendo un enfoque parecido al de sus maestros: Dostoievski, Flaubert o Balzac.

La Segunda Guerra Mundial, que representó uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, queda retratada por cuentos realmente singulares y únicos como lo es Ad Astra, donde un grupo de soldados toman de prisionero a un sargento alemán a quien llevan a un restaurante.

Y es justo en la escena del restaurante, donde Faulkner habla por primera vez de la situación del punto insoportable, del clímax que produce en ciertas circunstancias el mismo peso abrumador de la realidad, algo que está mucho más allá de la desesperación o el licor.

De ese modo, como también logra reflejarlo en muchas otras de sus obras, elabora una narrativa donde la realidad cotidiana moldea a los personajes, sometiéndolos a unas cadenas que muchas veces solo pueden ser destruidas a través de la violencia y la sangre que hierve.

Un punto de vista realmente profundo, donde una vez más su prosa poética logra crear la ilusión que reta al lector a mantenerse despierto, a ver más allá de lo simple, para reconocer lo que realmente abruma a la conciencia de toda persona.

La negación al fin de la existencia del hombre

La noche que Faulkner recibió el Premio Nobel de Literatura, tenía entre pecho y espalda, media botella de whisky, lo cual no era raro, dada su fuerte adicción al alcohol. En su discurso, que apenas tenía la longitud de una página, decretaba que como escritor se negaba a aceptar al fin de la existencia del hombre.

Por eso, toda la obra de este gran novelista se convierte en una crítica de la sociedad de su tiempo, estudiándola a fondo y sumergiéndose en sus raíces más profundas, al tomar como punto de partida los acontecimientos que moldearon la vida y historia de los Estados Unidos.