Los talleres de escritura representan una parte fundamental dentro del destino de cada escritor. Sí, hay que sacarle tiempo al estudio y saber asesorarse a través de manos expertas. Todo esto influirá en el éxito de tener un buen estilo de escritura, como también la oportunidad de que aprendas uno que otro truco para escribir una excelente historia.

Hoy en día, resulta bastante fácil hacer parte de un curso de escritura. Vas a la biblioteca de tu ciudad y en la zona de carteles descubres la publicidad a uno. Algunos tienen un costo mínimo de hasta 20€ euros, o bien, son totalmente gratuitos.

Vale tío, de seguro que te estarás planteando que solo los costosos son los que valen la pena. Lo cierto es que no es así. Ten en cuenta los siguientes tips a la hora de escoger uno, como también para que consideres la opción de abandonarlo y evitarte perder tiempo de tu valiosa vida.

  • Se basa solo en el perfeccionamiento. Si, claro, lo más importante de escribir es utilizar el talento para producir obras muy bien redactadas. Ese es el principal enfoque de un taller de escritura. Sin embargo, si de entrada te encuentras con un curso demasiado exigente y en donde se te plantee que la escritura es algo demasiado complicado, entonces abandónalo.

Nada más fantástico que encontrarse con un curso en el que se aprenda de los errores y en donde se pueda explorar sin tanto rigor. Cuando es así, se desarrolla con mayor facilidad el don de la imaginación.

  • La persona a cargo del curso no tiene la más mínima idea de cómo te llamas: lo más agradable de un taller de escritura es la posibilidad de entrar en comunión con todos los presentes. ¡Bueno, la idea quizá te parezca un tanto religiosa, suena como cuando Cristo se reúne con sus apóstoles! Pero no se trata de eso, se trata de hacer parte de un grupo en el que entre todos puedan conocerse.

Cuando se trata de un grupo demasiado numeroso, donde asisten cerca de 200 personas, entonces el líder de la manada solo le da preferencia a un círculo íntimo. Por lo general, los que se sientan primera fila y se atreven a perder el miedo de que juzguen sus escritos. Mientras tanto tú serás nada más que un desconocido entre un montón.

  • No se permite el compartir los propios resultados: y por lo mismo, no habrá posibilidad de que compartas tus progresos. Al “director de la orquesta” no le interesa para nada revisar tu habilidad en la escritura y solo dará preferencia a los más cercanos a él o ella.

En un buen taller de escritura, todos comparten sus escritos, existe una comunicación fluida entre todos y hay momentos para reírse o hablar del cotilleo del día. Eso hace más interesantes las clases, al igual que se crean contactos fuertes para darse a conocer.

  • Se trata de un taller que se enfoca solo en la escritura: sí, lamentablemente muchos talleres solo se dedican a hablar de técnica literaria o cómo se escribe con buena ortografía o que tan exquisita la obra del autor de moda.
  • Lo fascinante de un taller de escritura es que se usen otros elementos que aporten para mejorar tu forma de escribir: películas, escuchar música, realizar actividades interactivas, hacer sketchs, salir a comer o hasta una salida a un bar. Todo esto nutre e impulsa a la creación literaria, dejando que el proceso de aprendizaje sea menos aburrido.

Además, aquí vuelve y juega el concepto de la comunidad. Si te queda más fácil, piensa en la famosa Comunidad del Anillo de Tolkien, en la que todos los personajes comparten una pasión y un mismo objetivo.

En un buen taller de escritura, encontrarás amigos suficientes para “trabajar por la causa” y soñar en conjunto en el sueño de ser escritores. No en el dejar que un patriarca asuma el rol de sabelotodo, mientras los demás se limitan a inflarle su pobre ego de experto.

  • No promociona la auto-publicación: mira, si entras a un taller de escritura y este empieza a centrarse de manera exclusiva en la literatura como algo demasiado puro y a lo que solo se le presenta el máximo respeto, entonces a medida que pasa el tiempo te alejas más del sueño de ser un escritor reconocido.

La idea es que publiques y te enfoques en darte a conocer: eso hace parte de la vocación que debe tener todo escritor responsable con sus creaciones.

Cuando en un taller de escritura no se incentiva a que una obra se dé a conocer, entonces prácticamente te estás cerrando las puertas para que tu trabajo sea reconocido, ya sea a menor o mayor escala, lo cual es muy importante ya que así puedes comprobar además el talento que tienes y seguir ascendiendo a medida que publicas.