Si quieres leer una novela de estilo policiaco y donde los hackers hacen de las suyas para obrar el bien, entonces una saga literaria que debes leer es la denominada como Millenium, la cual saltó a la fama en el año del 2011 con la película La Chica del Dragón Tatuado, protagonizada por Daniel Craig.

El genio detrás de esta obra es el escritor sueco Stieg Larsson, quien el día de su muerte tuvo que subir alrededor de siete pisos para poder ser atendido de lo que sería el ataque cardiaco que fulminó su vida. El ascensor se encontraba en mantenimiento debido a daño y su estilo de vida sedentario lo obligó a luchar tremendamente contra cada uno de los escalones.

Stieg Larsson, como muchos autores, tenía algunos vicios. El novelista, famoso por su saga Millenium, era un aficionado a la comida rápida, un adicto al café y acostumbraba a fumarse hasta tres paquetes de tabaco al día. A esto se le agregaba que desde muy niño empezó a sufrir de insomnio y era un trabajador incansable.

Su vocación por la literatura empezó a experimentarla cuando a los 12 años le regalaron una máquina de escribir. El ruido que provocada durante las noches, obligó a sus padres a que lo condenaran a trabajar en el garaje de la casa. Nadie sabía aun que cuatro décadas más tarde sería uno de los novelistas más reconocidos de su país.

El gran trauma de su niñez

Todo aquel que lea la obra de Stieg Larsson puede percibir que era un feminista activo y comprometido con la defensa de las mujeres. Pero ese profundo sentimiento y visión provenía de un trauma que dejó en su vida el ser testigo de una violación a una chica. Aquello ocurrió en un día de camping con sus amigos.

Stieg Larsson tenía por entonces 14 años y sus amigos violaron a la chica, dejando en exhibición su lado más salvaje y cruel, lo que le generó un trauma que le impidió actuar en defensa de la agredida. Días más tarde, cuando se encontraron en la calle, el joven escritor se encontró con ella e intentó disculparse, pero lo que recibió fue un rechazo total.

A partir de ese momento, una intensa culpa lo invadió, por lo que su perspectiva y compromiso con las mujeres se vería proyectando a lo largo de su vida, sentimiento que se proyectaría intensamente en su obra.

La saga de Millenium

Millenium es una obra que Mario Vargas Llosa exaltó por todo el universo oscuro y lleno de mentiras que allí predomina, desenmascarando una parte desconocida y realmente corrupta de moral sueca. En esta saga, de acuerdo al escritor peruano, se puede ver el modo en que los empresarios estafan, los policías espían, los psiquiatras torturan y todo se mueve en un mundo de corrupción y engaño.

En medio de esto, la hacker Lisbeth Salander hace uso de su talento frente a los ordenadores para descubrir y filtrar información. Es así como le encomiendan resolver un caso con el periodista Mikael Blomkvist. Y a medida que se sumergen en el misterio del primer libro, Larsson va desenmascarando el ambiente machista y repulsivo de los hombres.

Realmente es una novela que toca las fibras de cualquier persona, por la dosis de violencia que se ejerce contra Harriet Vanger, quien lleva 36 años desaparecida, y cuyo misterio será develado a través de un giro argumental fascinante.

El segundo libro de esta saga, tiene un título tan largo como lo es el primer tomo. Mientras el primero se titula Los hombres que no amaban a las mujeres, el segundo recibe el nombre de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Qué decir entonces del tercero: La reina en el palacio de las corrientes de aire.

El sueño de una obra larga e intensa

La trilogía se lee de manera extraordinaria de una sola sentada, sus libros realmente adictivos y fáciles de leer. Muchos conocidos del novelista afirman que esta trilogía de libros no concluiría ahí, sino que el autor tenía en mente escribir otros cuatro más, lo que hubiese sido realmente fantástico, de no ser por el ataque cardiaco que dio fin a su vida.

Un cuarto libro sería publicado para darle continuidad a la historia, aunque esto sería en manos de otro escritor, lo que cambia radicalmente el estilo y la trama. Aun así, Larsson dejó una obra llena de matices, donde lo policiaco y lo detectivesco van consumiendo la atención al lector del mismo modo que él se consumía los tres paquetes de tabaco al día.

Si un escritor desea es tener talento para escribir novelas policiacas, entonces este novelista moderno es un referente que indiscutiblemente hay que leer.

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