William Shakespeare es sin duda uno de los grandes genios de la literatura universal. A lo largo de su actividad como escritor, entre las que se destacan grandes obras de teatro, su narrativa transgredió los valores de su época, convirtiéndose en un personaje desafiante que revolucionó por completo el modo de crear literatura.

Shakespeare tiene una obra que resulta despiadada en cuanto a variedad de temas. Así como escribió tragedias, también hizo de las suyas con la comedia, entre otras temáticas que ofrecieron muchos contrastes. Algunos críticos de sus obras, alcanzan a percibir en su obra el influjo de autores clásicos como Sófocles y Ovidio, entre otros.

Pero entre tantas producciones que realizó este escritor inglés, es quizá el género de la comedia el que más resulta cautivante de leer y disfrutar. Asunto que a veces se mezcla con lo trágico para así permitir otra forma de asimilar temas tan pesados como la muerte, la traición y el odio. La comedia en Shakespeare es un condimento que exalta la vida y la transforma en risa.

El curioso caso de su comedia más famosa

Qué decir, por ejemplo, del gran clásico de El Sueño de una noche de verano. En esta historia, el amor hace de las suyas, condenando el destino de los personajes. Es el caso de Hermia, quien está enamorada de Lisandro, a pesar de estar comprometida con Demetrio.

El padre de Hermia no acepta para nada a Lisandro, por lo que ella decide contarle lo que siente a Helena quien secretamente ama a Demetrio. Helena le confiesa la verdad a este último, pensando que así ella recibirá alguna compensación por parte de él. Al final, Helena y Demetrio salen en búsqueda de Hermia y Lisandro que han decidido fugarse por el camino de un bosque.

Desde ese momento, en ese universo en el que están sometidos los personajes, ya se puede olfatear el perverso deseo de Shakespeare por condenar y jugar con sus personajes. Y qué modo más fascinante que lograrlo que atándolos a todos a la condición del amor, la necesidad de amar y ser amado.

Por lo mismo, el asunto de esta comedia se vuelve más complicado, cuando el amor decide enredarse una y otra vez, tal como ocurrirá más adelante con la pócima de Puck, quien permite a cualquiera enamorarse de la primera persona que vea.

El caso de las coincidencias y los gemelos

En los hidalgos de Verona, Shakespeare logra crear un mundo bastante similar. El amor vuelve a ser la causa de risa cuando los personajes se dejan encantar por otro, cuando alguien traiciona a uno y éste a su vez a otro. En ese sentido, Shakespeare es todo un experto y sabe muy bien como el amor se convierte en una cadena con la cual someterlos a todos a un mismo tormento.

Pero no siempre será así. Una muestra de ello es La comedia de las equivocaciones, donde la raíz del problema se origina a la fecha de nacimiento de los dos gemelos de Emilia y Egeon, quien a su vez compra dos gemelos (para convertirlos en los criados de sus hijos) a una familia de condición humilde.

Entonces, los gemelos se mezclan en un naufragio y el padre termina con dos de ellos en Siracusa, mientras la madre acaba en Éfeso con los otros dos. Años más tarde, cuando los hijos crecen, es decir Antífolo(gemelo de sangre) y Dromio(gemelo comprado), salen de Siracusa para ir a buscar al Antífolo de Éfeso.

Y cuando llegan a dicha ciudad, es ahí donde comienzan las risas y las equivocaciones.

El efecto Shakespeare

Otras de las comedias importantes de este autor, son: Noche de reyes y la fierecilla domada, donde también se juega mucho con los azares del destino, aunque claro, existen más. Obras muy singulares, únicas en su estilo, en las que además el autor retrata muy bien los valores de las épocas ambientadas.

Shakespeare logra crear así un mundo donde sus personajes viven en un torbellino, donde los azares y las coincidencias van y vuelven, donde un error intenta saldarse con un error. De ese modo, se convierte en un referente del teatro de lo absurdo, cuestión que tanto influenciaría en tantos autores del siglo XX.