El sueño de la mayoría de los escritores, es decir, el de aquellos jóvenes o adultos que se inician en el oficio, es el de llegar a una etapa donde dependan solo de los ingresos que les proporciona la venta de sus libros.

Cuando una persona sueña con ser un escritor reconocido, más allá de la fama y el dinero, lo que pretende realmente es poder vivir de su vocación, sin el estorbo de tener que someterse a otros trabajos que lo alejen de la escritura.

Quizá tú también seas uno más de los que hace parte de ese clan de aspirante. Y claro, no hay nada malo en ello. Es la ambición más sensata que puede expresar alguien que desea ser un escritor o escritora en nuestros tiempos. Y más aun cuando hoy en día resulta tan fácil publicar y darse a conocer.

He aquí algunos tips que debes tener en cuenta si quieres ser un escritor y vivir de tu profesión:

Vocación

Para lograr esa proeza ser un escritor, se necesita de experiencia, de tiempo y de convicción. Ese sueño de ser jubilado por el arte de escribir puede tardar en llegar, pero de que llega: llega. Por eso deberás ser paciente y consagrarte al oficio; sacar todo el tiempo posible por aprender a perfeccionar tu estilo y ser firme con tu talento.

Disciplina

Ser un escritor es un oficio que requiere una rutina de trabajo. Una profesión que se vuelve realmente deliciosa en la misma medida que decides asumir la responsabilidad de enfocarte en tu sueño. Por eso, establece un horario, crea el espacio para que la Vida misma reconozca tu convicción. Ten por seguro que ésta será premiada.

Soñar más alto de lo que se espera

Nunca te olvides de desear más de lo que puedes. Si quieres ser un escritor y vivir de tu profesión, mentalízate en todo momento, sigue los instintos de tu corazón y ambiciona todo lo que pueda pero regulando tu deseo de manera que la ansiedad no te abrume y puedas dominar la frustración de que no todo se dé inmediatamente.

Auto-publicarse

Y por supuesto, en medio de lo difícil que resulta darse a conocer, en medio de editoriales que se han vuelto tan exclusivas y selectivas con los escritores, tienes que aprender a utilizar tu propia estrategia: publica tus libros y déjalos que ellos sigan su rumbo, pasando de mano en mano. Atrévete a dejar uno de tus libros en un café para llamar la atención a lectores incautos.

Hacer difusión en redes sociales

Por lo mismo, aprovecha las redes sociales para posicionarte. Allí puedes publicar fragmentos de los libros y crear videos donde hables de tu obra. A medida que hables con propiedad de tu talento y seas consciente de que en eso consiste la profesión de ser escritor, entonces mayores serán las puertas que se te abran: el impacto tendrá que llegar a oídos de tus futuros lectores y/o agentes literarios.

Vivir la vida y sentir la profesión

Deja que las cosas se vayan dando. Ya estás dando de tu parte al sacar tiempo para escribir, al auto-publicarte, al hablar con propiedad de tu obra y al adquirir la convicción de ser un escritor. Todo esto te da toda la formación para desempeñarte como un escritor con autoridad en el campo de las letras.

Mientras tanto, disfruta de los placeres de la vida. Sal a la calle a disfrutar de un helado, sintiendo que ese tiempo libre hace parte de la sensación de estar viviendo de manera integral tu profesión. El reconocimiento llegará cuando seas consciente que tu estilo de vida coincide con lo que siempre has soñado: ejercer por completo el hecho de ser un escritor.

¡Se trata ante todo de vivir y sentir la profesión como si se tratara de una misma cosa!

Un segundo trabajo

Mientras esperas que tu trabajo como autor se consolide, no tienes otra opción que obtener un segundo trabajo. Elige uno en el que te sientas cómodo, a pesar de que quizá no obtengas grandes ganancias. Aun en el caso de que no llegues a ser reconocido, al menos sentirás que gastaste tu vida en lo que más te apasionaba, a base de pequeños y grandes sacrificios.

William Faulkner, el famoso novelista norteamericano, pasó por una gran cantidad de empleos antes de poder empezar a vivir de sus libros. Fue vigilante, pintor de brocha gorda, contrabandista de ron y cartero, entre otros.

Al final termino trabajando en un burdel, sirviendo tragos a los clientes mientras se divertía por completo con la música de la noche. Y tal como él solía decir: aquel era el lugar perfecto para ser un escritor, ya que durante el día la soledad y el silencio era el más cómodo para dedicarse a escribir.