Quizá el reto más grande que tiene un escritor es el adoptar la identidad de que realmente lo es y que su vocación es lo suficientemente de acero como para seguir adelante, seguir escribiendo y seguir asumiendo el rol. ¿Te ha pasado que imaginas que tu sueño de ser escritor se siente como algo muy lejano? ¿Te ha ocurrido que tus mismos amigos o familiares toman como una burla tu sueño? ¿Crees que entre más escribes, más estás perdiendo tu tiempo en algo que no dará frutos?

Sí, es aburrido que te critiquen. También es duro que se metan en tu vida y te den la misma cátedra de siempre: “Lo que pasa es que de 1000 escritores que existen en el mundo solo el 0.001% tiene probabilidades de triunfar”. ¿Y en donde está la prueba de ello?: “Pues las estadísticas lo dicen: ¿acaso no ves que las editoriales solo publican a unos cuantos escritores’”. Sí, pero como decía Oscar Wilde, las estadísticas son las peores y “malditas mentiras” que existen.

Pues bien, todo eso hace parte de los demonios contra los que un buen autor debe luchar para convencerse por completo de su vocación. “Creerse el cuento”, tal como se suele decir, es simplemente asimilar qué eres lo que deseas y que tienes todo el talento para asumir tu vocación.

He aquí algunas claves para que puedas fortalecer tu identidad como escritor.

  • Desintoxícate de esas voces: tu primer reto, será dejar de lado todas las voces que no facilitan la labor de ser escritor.  Si se trata de la voz de tu padre o tu madre, con mayor razón debes hacerlo. Cuanto aprendas a escucharte a ti mismo y cancelar el modo en que influyen los demás, pronto entenderás que (por así decirlo) la “etiqueta” de ser escritor te la concedes tu mismo.
  • Ármate de valor y desafía esas voces, para que al igual que un herrero forjes una armadura lo suficientemente blindada para mantenerte al margen. Recuerda: eres tu el que vive el sueño de ser escritor, no ellos.
  • Una actitud mental: lo más importante de ser escritor, es la actitud de serlo. Si mantienes una visión clara de todo tu potencial, ten por seguro que no tropezarás en el camino. No crees distancias frente a tu ambición. Y sobre todo, no calcules nada: en el arte y en la literatura los cálculos hacen parte del mundo de las matemáticas. Recuerda: si te quedas en la estadística, los números te someterán.
  • Soñar lo imposible: ¿Qué tal si piensas que en este Universo, en el Mundo Paralelo que a ti te corresponde vivir, que en el Plano Cósmico al que fuiste arrojado, en este lugar, tu sueño está destinado a materializarse? Si llegas a creerlo así, hasta el hecho de que no tengas estudios profesionales como los tradicionales escritores, dejarán de ser una excusa para no seguir trabajando.
  • Demuéstralo: mientras tanto, no te rindas: sigue escribiendo, sigue sacando tiempo para tus escritos, sigue aferrándote a la vocación como aquello que define tu tiempo y tu estilo de vida. En esencia solo se trata de que te lo demuestres a ti mismo, para que seas consciente de todo tu potencial. Demuéstralo, pero a ti mismo. Luego la envidia germinará en los demás y en los que no creyeron en ti.
  • Sigue trabajando en tu red de contactos: por otro lado, sigue aprovechando las redes sociales y los contactos que tengas en el mundo de la literatura. Sumérgete allí como en uno de los ríos más exquisitos para salir a flote y mantenerte fresco en la vocación. Este será un autentico campamento de aliados para demostrarte que vas por muy bien camino. 
  • Explora nuevas alternativas: creerse el cuento de ser escritor implica ser versátil y adaptarse a las circunstancias. Existen muchos escenarios más en los cuales explorar el talento y seguir cultivándolo. ¿Qué tal si te atreves a ser un narrador en una feria publica de relatos? ¿Qué tal si te atreves a recitar tus poesías en seminario? ¿O qué tal si te atreves a crear videos para YouTube, en donde expones tu visión sobre tus lecturas o das a conocer tus relatos?

Precisamente, ser YouTuber, ha sido una de las opciones más interesantes para convertirse en un escritor reconocido. El famoso Dross inició su carrera a base de historias y relatos de terror y después fue contratado por la editorial Planeta para que escribiera sus propios libros. ¿Te arriesgarías a vivir el mismo reto?