Cuando un escritor construye una novela, siempre es optimista con su obra. Es decir, enfoca todo su talento para que sus páginas reflejen la convicción que tiene sobre sus ideas, logrando dominar un estilo con el que se siente seguro e intentando a toda costa profundizar en las temáticas para elaborar una obra singular e inteligente.

Pero a la larga, nunca sabe cuál será la apreciación que tendrá su obra en los demás. Al menos no hasta que el libro sea publicado y esté en ojos de la crítica, como también en manos de lectores serios (no familiares, amigos o allegados) que sean honestos y severos con sus observaciones.

Aun así, existe un reto que puede ayudarte a ser sincero con tu obra y calibrar la calidad que esta tiene. Es decir, colocarse en los zapatos de otro autor para percibir que tanto gusto podría inspirar. Solo debes tener una referencia del estilo y la manera como un autor trabaja con su obra, para que así puedas tener una perspectiva sobre cómo asimilaría ese escritor tu propio libro.

En esta ocasión, podrás conocer las claves que tendría en cuenta Marcel Proust a la hora de considerar leer más allá de la segunda página de tu libro.

¿Quién era Marcel Proust?

Marcel Proust es uno de los genios más respetados en la literatura francesa, y universal también. Su obra más reconocida es En búsqueda del tiempo perdido, una obra en la que gastó buena parte de sus años, escribiéndola noche tras noche en una habitación que hizo revestir de corcho para evitar que el ruido lo aislara de la redacción de sus líneas.

Y claro, al ser un hombre de familia adinerada, nunca tuvo porque preocuparse en qué trabajar para vivir. Se dedicó a la literatura como un hobbie que definía su vida aristocrática, que se movía entre las artes y los salones, las comidas y las lecturas.

Moriría hacia el año de 1922, a causa de una neumonía, fruto también de su lucha contra el asma, la cual había obtenido tras la muerte de sus padres y la depresión que éstas trajeron a su vida. El asma fue precisamente una enfermedad que hizo que su vida tuviera un doble filo.

Es decir, aparte de ser una enfermedad que lo obligó a llevar en cierto sentido una vida sedentaria y limitada a las actividades físicas, a la vez obtuvo una vida tranquila, donde descubrió en el don de la observación la mejor alternativa para nutrir su obra y darle el estilo elegante, refinado y exquisito que aun cautiva a millones de lectores en todo el mundo.

El estilo de Marcel Proust

Con ese don de gran observador que desarrolló y la paciencia de una vida realmente tranquila, Proust logró crear un estilo de escritura bastante interesante, donde brilla por lo poético y en cierto punto se queda en el barroco. Sus líneas son realmente largas, plagadas de diversos adjetivos para crear un reino fabuloso en donde la mente puede extraviarse.

Por eso, si quieres que tu obra pase por el filtro de los ojos de Proust, un aspecto importante, por encima de los diálogos y la estructura del tiempo que le des a tu novela, tiene que ver profundamente con el estilo. Si tu novela no cuenta con imágenes líricas, ten por seguro que una página entera saturada de diálogos será motivo para que el espíritu de Proust lance tu libro directamente al fuego.

Lo que espera Proust del desarrollo de la trama

El tratamiento de los temas por parte de este genio francés implica también ser minucioso con cada acontecimiento. Cada escena que trates en tu libro debe tener un impacto a futuro y una razón de ser. Si tu autor está tomando un capuchino en un café, todo lo que él viva en ese momento tendrá una repercusión a largo o corto plazo.

 

En el mundo de Proust todo está conectado y el universo que se debe gestar en tu libro debe ser único, de modo que una hoja de un árbol cayendo sobre una fuente de agua, tenga una profunda relación con ese instante en el que el protagonista besa a una mujer o despierta acelerado por llegar a tiempo a su trabajo.