Cada año, el segundo jueves de octubre, la Academia Sueca de las Letras se pronuncia para dar el fallo del escritor que se hace merecedor del famoso Premio Nobel de Literatura. En el campo de las letras y los libros, para muchos, este galardón representa la máxima distinción que un autor puede recibir. Ya que al recibirlo, prácticamente se asegura un puesto en la historia de la literatura universal.

Hace un año, cuando Bob Dylan fue declarado como ganador de este premio, la polémica que se desató fue enorme. El mismo silencio de este músico puso en duda sobre si realmente se sentía a gusto con la recepción del galardón y una escritora en particular, a manera de sarcasmo, aseguró que ahora poseían más probabilidades de ganar el Premio Nobel de Física.

Un caso bastante agudo de asimilar en el mundo de las letras

Y la discusión era comprensible. Bob Dylan es un cantante, un músico de profesión y el catalogar sus canciones como poemas sustanciales y “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”, irrumpía drásticamente en una tradición donde el merito se acreditaba a autores con amplia experiencia y actividad en la literatura.

En medio de tanto alboroto, Bob Dylan optó por no presentarse a la ceremonia de entrega del galardón y envío un breve escrito en donde reflexionaba el modo en que la literatura tomaba forma a través de la música, el teatro y otras expresiones artísticas. Solo fue hasta abril del 2017 que el músico decidió ir en búsqueda de la medalla de oro y el diploma.

Una polémica que enfrenta muchas voces

El mismo Mario Vargas Llosa, quien fue ganador del Premio Nobel de Literatura del año 2010, también ironizó la entrega del premio, alegando que probablemente en los años futuros algún futbolista podría ganarlo.

Pero la verdad es que el Premio Nobel de Literatura siempre ha sido motivo de discusión en el ámbito de las letras. Precisamente, a propósito de Vargas Llosa, durante muchos años, el pueblo peruano exigía casi que a gritos que se le concediera dicha distinción a su escritor más distinguido.

Y tanta fue la insistencia y tanta la indiferencia de la Academia Sueca de las Letras, que cuando finalmente fue anunciado como ganador en octubre del 2010, el mismo escritor peruano pensó que se trataba de una broma.

El problema sobre los que nunca lo ganaron

Pero así como ha habido dilema por aquellos que lo recibieron, también ha habido polémica por los que nunca lo ganaron. Se trata del caso de autores como Borges, que fue el autor más significativo del siglo XX que debió ganarlo, dada su magistral obra, que ya era por sí misma universal.

Y quizá la respuesta esté en un breve artículo que escribió García Márquez sobre su gran maestro William Faulkner. En este declaraba que Faulkner “no fue nunca Premio Nobel”, justificando dicha idea en el hecho de que su obra no era comparable con el nivel de los escritores que por entonces recibían dicho galardón.

García Márquez agrega a dicha idea que si la Academia Sueca de las Letras tuviese desde muchísimo antes la misión de asignar esta distinción, entonces autores como Rabelais, Cervantes, o bien, autores más contemporáneos como Marcel Proust, Dostoievski o León Tolstoi fuesen ignorados por las mismas razones.

Esta perspectiva deja en claro que el Premio Nobel, en vez de elevar la magnitud de la obra de un autor, también puede rebajarla a la de escritores cuyo compromiso con las letras no sea tan universal.

¿Entonces cual es la mejor distinción?

En una entrevista dada por Vargas Llosa a un medio periodístico colombiano, el autor peruano, quien por entonces seguía sin recibir el Premio Nobel, afirmó que un verdadero escritor debería despreocuparse del todo de lo que significa este merito.

Sí, vale la pena soñar el obtenerlo, pero si un escritor se enfoca solo en éste, su obra pierde potencial, se enceguece ante la vanidad de obtener un puesto en la historia, mientras el efecto real del Tiempo podría llegar a desacreditar.

Y el hecho de no ganarlo, tampoco implica que un escritor pueda tener una obra del calibre de un genio universal como Borges o James Joyce.