Es conocido de sobra para los lectores de la saga literaria de Harry Potter, que el manuscrito del primer libro realizó un viaje a través de 12 casas editoriales. Ninguna quiso apostarle a un proyecto que le daría la vuelta al mundo. De hecho, la misma casa editorial que se atrevió a darle el sí a la escritora J.K. Rowling le aconsejó que se buscara un trabajo alternativo para poder mantenerse.

El éxito del libro y la saga fue tan enorme que la compañía Warner Bros no tardó en adquirir los derechos para rodar así las 8 películas que representarían todas las experiencias que vive el joven Harry Potter para enfrentarse a su gran adversario Voldemort. Se sabe que Las reliquias de la muerte Parte II se convirtió en la película más taquillera de la historia.

En el año 2007, esta escritora fue seleccionada por la revista Time como el “Personaje del Año”, glorificando su trabajo ante todo el valor político, social y moral que inspiran cada uno de sus personajes. Hoy en día, la escritora continua en su vocación frente a la literatura, mientras explora otros géneros mucho más adultos.

J.K. Rowling y el efecto Harry Potter

Como siempre, el libro es mejor que la película. Lo fascinante de la obra de J.K. Rowling es que su lección de literatura fantástica puso a leer a millones de niños en todo el mundo (y de adultos también), permitiéndoles gestar en su mente un mundo lleno de magia, secretos, pasadizos, y ante todo, muchos personajes.

Para la mente de un niño que poco se ha acercado a la literatura, llegar a sostener todo ese universo en su mente demanda un enorme esfuerzo. No es fácil leer a J. K. Rowling cuando los estudiantes de hechicería de la escuela Hogwarts se cuentan por montones. Hay nombres para el portero del castillo, otros para los fantasmas y hasta para las mascotas.

Pero el universo se sostiene. Es la magia, la novedad de los espacios, el sensación viva de que Hogwarts es un personaje más con sus escalinatas de piedra y sus vitrales que se iluminan con la luz de la mañana, lo que incita al lector a continuar leyendo, como si él mismo fuese un estudiante más del colegio.

J.K. Rowling y una obra integradora

En la obra de Harry Potter, una de las razones fundamentales de su éxito se encuentra en el modo en que J.K. Rowling logró unificar toda la tradición cultural de la literatura mitológica de todos los tiempos. Su libro demuestra un talento que hace referencia a todas las temáticas mitológicas escritas hasta entonces.

Los animales mitológicos son una prueba de ello: desde el basilisco que ataca a Harry en la cámara secreta a los minotauros del bosque, pasando por los ejércitos de arañas y el hipogrifo, hasta llegar a enormes dragones y las mandrágoras lloronas.

A esto se le suma todo el imaginario que representan los duendes, las hadas, los fantasmas y otra serie de personajes que nutren el mundo de Harry Potter de una rica imaginación que se hace más y más apetecible a medida que se integran más temas y escenarios. De hecho, buena parte de esta esencia literaria y mitológica proviene de la misma cultura inglesa a la que pertenece Rowling.

Los hechizo, las pociones, los torneos de quidditch, los antiguos libros de las bibliotecas, las habitaciones y los chocolates que llegan en Navidad: todo ello se conjuga para crear un mundo muy apetecible, capaz de robarle el sueño al lector para continuar leyendo línea a línea una gama de libros extraordinarios que brillan por su carisma y su inocencia.

Hoy en día, un escritor  que aspire ser un excelente narrador de literatura fantástica no puede omitir la lectura de esta genio inglesa.

J.K. Rowling