Uno de los escritores más emblemáticos de la literatura universal y rusa, es Fedor Dostoievski. Un personaje realmente icónico, no solo por la profundidad de su obra en la que explora las pasiones humanas y los azares del destino, sino también por la vida que representó, como un autentico cristiano que decide asumir el peso de su cruz.

Y se dice autentico cristiano, no únicamente como una analogía a su vida de sufrimiento, sino al mismo tiempo como una referencia de su devoción y una fe religiosa que hicieron de él una persona resistente a todos los males que enfrentó: buena parte de ellos provenientes de sus deudas económicas.

Las deudas habrían de perseguirlo durante toda su vida. A la edad de sus 23 años, decide traducir Eugenia Grandet de Honoré de Balzac para poder pagar una deuda de 300 rublos que había contraído con un usurero.

Una obra estimulada por el hambre y las necesidades

Aquella estrategia de utilizar la literatura cómo alternativa para sobrevivir continuaría perpetuándose a lo largo de su vida. Cuando su carrera empezó a tomar trayectoria y recibía encargos de novelas por parte de sus editores, Fedor Dostoievski sabía a la perfección que el pago final de su obra dependía del número de páginas.

Por eso, el novelista se tomaba el tiempo de hacer cálculos y estimar cuantos rublos adicionales podía recibir por su esfuerzo extra, prolongando así las historias y desviando un poco la atención central del tema, aunque siempre sin que ésta perdiera su esencia.

Eso es bastante notable en el relato extra que agregó en su novela El Adolescente, cuando hace referencia a la astuta estrategia que realizaron un grupo de campesinos para poder ocultar una roca de exagerado peso: simplemente cavaron en torno a la piedra, para hacerla descender hasta luego quedar bajo tierra.

Aquel relato, se desvía por un instante de la voz narrativa en primera persona de El Adolescente, es decir, de Arkadiy Dolgoruki, quien sueña convertirse en un Rothschild. Su ambición la delata a lo largo de una serie de páginas en las que incluso le enseña al lector como debe caminar para desgastar menos las suelas de su zapatos y así “ahorrar” más dinero.

La desesperación hecha carne, hecha novela

A la larga, ese método de escritura, fue el que más aportó para que se sumergiera más a fondo en sus temáticas. Hay que considerar, por ejemplo, que el asesinato que comete Raskolnicov en Crimen y Castigo es una analogía a su dramática situación económica con los usureros a los que se veía obligado a acudir.

Raskolnicov no hubiera alcanzado nunca sus mejores matices psicológicos si estos no fuesen reflejo de la crisis que experimentaba Dostoievski a diario. A esto se le suma también la condición de su enfermedad epiléptica que empezó a atormentarlo a partir de sus 18 años, cuando se enteró de la muerte de su padre; muerte que llegó incluso a desear y que luego representaría con mayor transparencia en el clásico Los hermanos Karamazov.

El mismo Sigmund Freud asegura que fue ese sentimiento de parricidio lo que cambió radicalmente su vida, además del estrés que vendría acompañado de otras circunstancias como lo fue su paso por una cárcel en Siberia, en la que estuvo durante 5 años, por el simple crimen de ser miembro del grupo liberal e intelectual denominado como Círculo Petrashevski.

Y eso que estuvo a punto de no soportar todos esos tormentos y entregarse en los brazos del ángel de la muerte. Tras el juicio que recibió junto a sus compañeros, Dostoievski fue condenado al patíbulo y cuando el pelotón de fusilamiento estaba por disparar, mientras él permanecía con sus ojos vendados, llega un soldado para detener aquel macabro acto.

Así que no tuvo de otra que afrontar los trabajos forzados en Siberia, experiencia que lograría purgarla más adelante con la novela: Humillados y ofendidos. Aunque la anécdota del conmutado fusilamiento la reflexionaría una y otra vez a lo largo de sus libros.

Una obra que se adentra en la esencia humana

Dostoievski posee una obra sublime, que reivindica el dolor humano a través de la fe y la voluntad. Sus personajes dejan a la vista toda la condición humana, revelando cómo su psicología y sus sentimientos pueden ser impulsados por demonios o ser retenidos por la fuerza del corazón.

De ese modo, este genio de las letras rusas, logra crearse un espacio en la literatura universal, al dejar en evidencia el poder y la voluntad que reside en toda persona frente a las tentaciones del destino.